4 de enero de 2012
Presentes
Salgo al balcón. Respiro el fresco viento, único desde este cuarto piso. Enfrente alguien está fumando en otro balcón. A lo lejos, una chica mira las estrellas desde la ventana de su departamento.
Una pareja camina por la calle, y se enciende uno de esos focos automáticos. Se asustan y rien.
Allá abajo pasa un perro.
Así exponencialmente, se suman balcones, parejas y perros. Y fumadores y ex fumadores. Chicas en ventanas. Focos. Risas.
Sonrío. No estamos solos.
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Pensaba 'que versión optimista sobre la soledad' hasta que, releyendo, me crucé con lo de que uno 'se adapta a la compañía' y a la mierda todo.
ResponderEliminarLa abulia de un autor que esta solo con gente y, sin gente, acompañado.